Por Pablo Davil

En este breve artículo vamos a tratar de acercar al lector, PYME o no PYME, algunas consideraciones básicas del Cheque Electrónico o su denominación en el mundo “bancario” como ECHEQ. 

El objetivo de este artículo lo daremos por cumplido si logramos empoderar al público lector recomendando utilizar esta herramienta, que si bien tienen ya, normativamente hablando, más de un año entre nosotros, fue recién a partir de julio de 2019 que el BCRA reglamentó de manera definitiva la implementación del mismo.

Antes de adentrarnos en el tema que nos compete, me veo obligado a hacer una breve reflexión. ¿Por qué el ECHEQ? Las razones van en línea, como lo he tratado en mi artículo anterior sobre Criptomonedas, a como la pandemia mundial ha cambiado radicalmente la forma de relacionarnos en la vida cotidiana (comprar comida, ropa, etc) y en la forma de hacer negocios (nadie descarta hoy tener un e-commerce, o piensa que comercio digital no le agrega valor), por esa razón creemos que esta herramienta que tuvo sus orígenes en la ley 27.444, o mejor dicho la ley de SIMPLIFICACIÓN Y DESBUROCRATIZACIÓN PARA EL DESARROLLO PRODUCTIVO DE LA NACIÓN, es una herramienta que nos brinda la tecnología para lograr, entre otras ventajas, el distanciamiento social y la disminución del tráfico de papel.

Como punto de partida, definiremos conceptualmente al ECHEQ, como un título cambiario emitido de manera electrónica en el que se establece una orden de pago de un cierta suma de dinero, con ciertas condiciones para el plazo del pago, a favor de un beneficiario del título electrónico emitido. Es importante destacar que el BCRA y la normativa del ECHEQ establecen la convivencia de ambos regímenes, es decir el cheque papel y el cheque electrónico, y que las implicancias y efectos son iguales por lo que el ECHEQ tiene las mismas acciones cambiarias y ejecutivas no solo contra el librador del mismo, sino también, como veremos más adelante, contra los endosantes. Es decir, que en términos simples: es un cheque, tal cual lo conocemos, pero emitido mediante un sistema electrónico especial y regulado, prescindiendo del uso del papel y de la firma manuscrita.

Suele confundirse con una transferencia bancaria, pero es importante para su operatividad explicar en que se diferencia radicalmente una de la otra. La transferencia bancaria es un débito instantáneo en la cuenta al momento de realizar la misma, y más aún no es endosable, ni negociable. Por lo que no puede considerarse un instrumento cambiario, ni menos aún servir de instrumento de financiación, algo tan ansiado para la realidad PYME y del hombre de a pie, en estos momentos, en donde la actividad se encuentra resentida mostrando resultados negativos históricos…..

Apuntalados los conceptos y con el ánimo de darle un sentido práctico al presente, pasemos a analizar brevemente las principales virtudes de este instrumento para luego pasar a explicar cómo es la operatoria de un ECHEQ. Rápidamente podemos vislumbrar las siguientes ventajas: simplificación de la emisión y circulación, disminuye el margen de error en la confección de los mismos (esto muchas veces es causal de rechazo, demora en pagos, etc.), reducción de costos desde la impresión hasta la logística, facilita la negociación, entre otros. 

Con respecto a la operatividad del mismo, sintetizamos los pasos a seguir para quitar mística a esta herramienta demostrando la simplicidad en su accionar. 

  1. El librador desde su home banking, elija la opción para emitir el ECHEQ
  2. Complete los datos necesarios para librarlo, es decir: fecha de emisión, fecha de pago (puede ser a la vista o de pago diferido), monto, CUIT del beneficiario
  3. Se le da OK a la opción de emisión.
  4. El destinatario, según el banco y los canales de comunicación utilizadas, recibirá una alerta de que tiene un ECHEQ emitido a su favor.
  5. El destinatario, debe aceptarlo o rechazarlo. Esto es de suma importancia porque la aceptación por medio electrónica reemplaza el recibo “papel” manuscrito que generalmente firma el beneficiario al momento de recibir un cheque tradicional. Lo mismo sucederá en la cadena de endosos.
  6. Aceptado el ECHEQ, el destinatario podrá: depositarlo, endosarlo, negociarlo, o bien dejarlo en custodia hasta su pago. 

Es importante destacar que el BCRA ha instrumentado y reglado que todo la Banca Privada deberá brindar la funcionalidad a los clientes que cuenten con cheques tradicionales y/o cuentas corrientes.

En conclusión, el ECHEQ no solo es una herramienta tecnológica que nos permite relacionarnos de manera remota, en tiempos de distanciamiento social, sino que es una herramiento más como fuente de financiamiento para la PYME, porque facilita su negociación, pudiendo realizarse a distancia, reduciendo costos en la operación, logísticos, al tiempo que evita la necesidad de revisar documentos manuscritos que pueden contener errores, que generan demoras innecesarias en la cadena de pagos.