Por Candelaria Sartori

Uno de los tantos desafíos que se plantean a partir del aislamiento social obligatorio establecido por el DNU 297/2020, es la implementación de la modalidad home office, junto con sus grandes beneficios, como la posibilidad de continuar de manera normal con las actividades diarias, pero también junto con peligros que la misma acarrea y con los que no estamos acostumbrados a lidiar.

Mas allá de los problemas a nivel técnico que puedan surgir, como la falta de herramientas o desconocimiento de este “nuevo” medio por parte del personal,  el mayor problema que se plantea para numerosas empresas es el de la inseguridad de datos.

Debemos destacar que la protección de datos personales, está amparada y regulada en la Legislación Argentina por la Ley 25.326 que define como “Información de cualquier tipo referida a personas físicas o de existencia ideal determinadas o determinables” a los datos personales. La ley reconoce que los mismos no podrán ser utilizados ni registrados sin su consentimiento. Como complemento de protección, brinda la posibilidad de iniciar una acción judicial para conocer los datos propios o exigir la rectificación, supresión, confidencialidad o actualización de los mismos.

Recordemos que el Código Penal incorpora mediante la ley 26.388, en su artículo 153 bis la pena de prisión de 15 días a 6 meses, a quien “a sabiendas accediere por cualquier medio, sin la debida autorización o excediendo la que posea, a un sistema o dato informático de acceso restringido”. La pena se agrava cuando el dato informático provenga de un organismo público estatal o de un proveedor de servicios públicos o de servicios financiero. Además mediante la Ley 27.411 se aprueba el Convenio sobre Ciberdelito (Convenio de Budapest sobre Ciberdelito) que tiene como objetivo crear una política penal común para proteger a la sociedad frente a la ciberdelincuencia. 

El plexo normativo citado no tiene otra intención, más que conocer que existe forma de protegernos frente a tales embates. 

El uso de los dispositivos o herramientas digitales “hogareñas” hace vulnerable la seguridad informática de la empresa, ya que no cuentan con el resguardo adecuado con el que se cuenta en los equipos dentro de la empresa.  Para evitar cualquier imprevisto, se sugiere que la empresa cuente con una Política de Privacidad y de uso de herramientas digitales, en donde esté contemplado el uso de la modalidad home office, y que se instruya a los empleados de la misma, verificando y controlando el cumplimiento regularmente.

En este sentido, distintos organismos  brindan algunas recomendaciones para poder operar con mayor seguridad, como por ejemplo, la protección de todos los dispositivos personales con una contraseña, que las mismas cuenten con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, y cambiar las mismas cada 60 días. Además se sugiere la lectura de las condiciones de uso de los datos personales tanto en redes sociales como apps.

Asimismo, resulta necesario contar con una conexión segura, tratar de evitar las redes inalámbricas públicas o wifi desconocidos, y realizar siempre una navegación segura al utilizar páginas HTTPS.

La cuestión no es menor, tal así que, a modo de ejemplo, las videoconferencias, una herramienta vital para las empresas que realizan home office, se incrementaron un 110% en los primeros dos días del aislamiento social obligatorio.  Lo que termina por determinar a ciertos organismos a brindar algunos consejos para proteger los datos personales en las distintas plataformas de videollamadas. Como primera medida, se recomienda leer las políticas de privacidad y condiciones de las aplicaciones móviles o plataformas que vas a usar y destaca que las mismas, deben requerir consentimiento para tratar datos personales y debe ser por escrito u otro medio similar, de manera clara y sencilla.

En el caso que una videollamada sea grabada, debe ser informado previamente, de manera explícita y concreta, junto con el fin del uso de esas imágenes. La misma además, recomienda, el uso de plataformas que permiten poner contraseña a las salas o llamadas, además de una identificación (ID) que solo tienen las personas invitadas a participar.

El objetivo de la presente ha sido brindar recomendaciones acerca de la protección de datos personales. La modalidad Home Office traerá un sinnúmero de avances siempre que se persiga la disminución del riesgo que, en días de uso masivo, aumentan exponencialmente. Es un desafío tanto para empleadores como para empleados informarse sobre el correcto uso de los dispositivos para evitar cualquier imprevisto que pueda provocar la pérdida o violación de datos relevantes para cada empresa.