Por Gina Di Benedetto

El sector privado se ha visto azotado en los últimos años por el 106% que representa la tasa total de impuestos y contribuciones obligatorias (a nivel federal, estatal y local, junto con cualquier otra imposición que afecte a cuentas comerciales) que debe soportar una empresa local en nuestro país (el porcentual es expresado como una proporción de los beneficios).

De acuerdo con el ranking global, duplicaríamos el promedio de impuestos que aplican los países según la medición de la OCDE (40,4%).

La explicación  radica en múltiples aspectos a tener en cuenta, uno de ellos es la imposibilidad de las empresas locales de ajustar sus balances por inflación, el 35% del impuesto a las ganancias es nominal y en la realidad las firmas terminan pagando entre el 45%-50% final, ya que el Estado cobra impuestos sobre utilidades inexistentes al no permitir el ajuste inflacionario (y termina gravando “ganancias” que no existieron o hasta en casos, donde en realidad hubo pérdidas).

Superando la centena de tributos a nivel nacional, provincial y municipal la superposición de impuestos trae como consecuencia que la industria llegue a pagar, a veces, hasta tres impuestos diferentes sobre una misma base imponible.

Esto, repercute directamente en el consumidor final, quien termina pagando entre un 40%-50% más por los bienes y servicios que adquiera. 

Nuestras empresas se ven afectadas directamente en su posibilidad de salir a competir en el mercado, ven esfumada cualquier oportunidad de inversión y, con ello, se disminuye enormemente su desarrollo.

 La situación descripta ha afectado principalmente a pymes locales y a firmas de exportación manufacturera.

Con este panorama, el paquete de medidas de contención anunciadas por el Estado y dirigidas al sector privado resultan por demás insuficientes más en un contexto de recesión económica.

Como sugerencia, creemos se deben contemplar medidas que incluyan a los monotributistas, autónomos y cuentapropistas, quienes también son parte del sector más vulnerable frente a la crisis actual y no encuentran alivio en las medidas adoptadas hasta el momento.

Perseguimos que el  Estado ofrezca un paquete de medidas paliativas genuinas para así apoyar a los actores de la economía que pueden sacar al país adelante, siendo generadores de puestos de trabajo y posibilitando la impulsión de la producción nacional con el acompañamiento de una economía que les de contención y oportunidad de hacerlo.